La Lavandula canariensis en Lanzarote

Matorrisco común (Lavandula canariensis)

Lanzarote es conocida por su belleza volcánica y su paisaje árido. Sin embargo esta isla atesora una sorprendente variedad de vegetación que ha demostrado su resistencia a las condiciones adversas y que merece la pena descubrir. Entre la flora conejera se encuentra la Lavandula Canariensis, conocida localmente como «Matorrisco común”. Esta planta que desafía las adversidades del terreno volcánico y se erige como un testimonio de la biodiversidad única que florece en esta isla canaria.

¿Cómo es la Lavandula Canariensis?

La Lavandula Canariensis es una planta que puede alcanzar hasta 60 cm de altura y se caracteriza por su base leñosa y poco ramificada. Sus hojas, de un verde intenso y ligeramente carnosas, están profusamente recortadas, lo que le otorga una apariencia distintiva. Sin embargo, es en su época de floración cuando esta planta se convierte en un espectáculo visual impresionante, con pequeñas flores de color azul liliáceo que se agrupan en espigas.

Matorrisco común (Lavandula canariensis)

La Lavandula Canariensis es un verdadero tesoro botánico endémico de la isla de Lanzarote y, en general, de la Macaronesia. Su nombre científico completo es Lavandula canariensis Mill. subsp. lancerottensis Upson & Andrews, lo que refleja su estrecha relación con la isla de Lanzarote y su adaptación única a este entorno.

Esta planta florece a partir de febrero, añadiendo un toque de color y fragancia a la tierra volcánica, y fructifica en mayo y junio. Su distribución se limita principalmente a las regiones de Macaronesia, y ha desarrollado subespecies propias en Lanzarote y otras islas del Archipiélago Canario.

¿Cual es el habitat de de la Lavandula canariensis?

El matorrisco común (Lavandula canariensis) crece en las laderas de los volcanes y en las zonas de lava solidificada como el Malpaís de La Corona, las Peñas de Cardo y el Barranco de La Poceta.
Esta planta prospera en un hábitat singular y desafiante, en entornos extremos, características, todas ellas, que continúa inspirando a botánicos y amantes de la naturaleza de Canarias.

La Lavandula canariensis se asemeja mucho a su congénere, el Matorrisco de Lanzarote (Lavandula pinnata), pero con algunas diferencias notables. Además de ser un poco más pequeña en tamaño, la Lavandula canariensis se distingue por el color de sus hojas, que son de un verde más intenso.

Uso de la Lavandula Canariensis en Lanzarote

Al igual que en Fuerteventura, la Lavandula canariensis también tiene una presencia arraigada en la cultura y la tradición de Lanzarote. 

Esta planta contiene sustancias como los terpenos geraniol y ocimeno, lo que le confiere propiedades estomacales, desinfectantes, febrífugas y vermífugas. Además, se ha estudiado su posible efecto antitumoral.

Matorrisco común (Lavandula canariensis)

A lo largo de la historia, las hojas y flores de la Lavandula Canariensis han desempeñado un papel fundamental en la medicina tradicional, abordando una variedad de problemas de salud. Se ha utilizado para combatir el insomnio, aliviar afecciones cutáneas, tratar lombrices intestinales, reducir la fiebre y actuar como un eficaz digestivo y estimulante para problemas estomacales, esta planta versátil ha sido una fuente valiosa de alivio para la comunidad canaria. Tanto las sumidades floridas como las hojas de la planta se han utilizado con estos fines terapéuticos, aprovechando sus propiedades beneficiosas. También ha sido utilizada para limpiar heridas y llagas.

Además de sus usos medicinales, el delicado aroma de la Lavandula Canariensis ha sido apreciado en la industria de la perfumería y la producción de aceites esenciales. 

Este aroma único captura la esencia misma de la isla evocando la tranquilidad y la autenticidad que se encuentran en este rincón del mundo. La fragancia distintiva de esta planta se ha convertido en un testimonio olfativo de la belleza y la riqueza natural.

Protección y conservación de la Lavandula canariensis

Matorrisco común (Lavandula canariensis)

En los últimos años, se han llevado a cabo esfuerzos significativos para conservar y proteger la flora nativa de Lanzarote, incluida la Lavandula canariensis. La educación sobre la importancia de estas especies endémicas y la promoción de prácticas de cultivo sostenible se han convertido en pilares clave de estos esfuerzos. Los jardines botánicos y las áreas de conservación desempeñan un papel fundamental en la preservación de estas plantas y en la investigación de su diversidad genética.

Los recorridos botánicos y las rutas de senderismo que destacan esta planta y otras especies endémicas permiten a los visitantes explorar la rica diversidad botánica de la isla. Además, el aroma característico de la Lavandula canariensis crea una experiencia sensorial única para aquellos que tienen la suerte de encontrarla en su hábitat natural.

La Lavandula Canariensis es conocida por ser muy ornamental cuando está en flor y puede sobrevivir su fase de descanso en el verano sin riego, aunque su vistosidad disminuye debido a la pérdida de hojas. Es poco exigente en cuanto a la calidad del suelo y se adapta bien a las zonas litorales de Lanzarote.

Esta planta se reproduce principalmente por semillas esparcidas en el terreno o previamente germinadas en semilleros. También es posible la multiplicación por esquejes, que se realiza en otoño, cuando la planta sale de su descanso veraniego. 

Además de su presencia en la naturaleza, esta planta también se encuentra en cultivo en lugares como los Jameos del Agua y en los arcenes de algunas carreteras en zonas de Teguise y Los Valles.

7 nuevas subespecies para la Lavandula canariensis

En un trabajo reciente del Jardín Botánico de la Universidad de Cambridge y el Royal Botanic Gardens de Kew, los expertos Tim Upson y Susyn Andrews nos presentan un estudio sobre el género Lavandula, que es conocido por ser utilizado en la industria de los aceites esenciales. Este estudio es especialmente importante porque es el primero en su tipo desde 1937 y abarca alrededor de 40 especies, híbridos y variedades de Lavandula.

En particular, en este trabajo se describen siete nuevas subespecies de Lavandula para el archipiélago canario, cada una con sus propias características distintivas. Por ejemplo, algunas subespecies se diferencian por la cantidad y tipo de pelos en las plantas, así como por la forma de las hojas y las brácteas. Por ejemplo, en Tenerife encontramos una subespecie que tiene un denso pelo en las plantas y hojas con una forma específica, mientras que en Gran Canaria, las plantas tienen pelos ganchosos. Estas diferencias en el aspecto de las plantas son fundamentales para distinguir las diferentes subespecies.

Este trabajo nos proporciona una visión detallada y actualizada sobre el género Lavandula, que es valiosa para aquellos interesados en la botánica y la diversidad de plantas en las Islas Canarias.

Las siete nuevas subespecies quedarían nombradas de la siguiente forma:

  • Lavandula canariensis Mill. ssp. canariae para Gran Canaria.
  • Lavandula. canariensis Mill. ssp. fuerteventurae para Fuerteventura
  • Lavandula. canariensis Mill. ssp. Mill. ssp. gomerensis para La Gomera.
  • Lavandula. canariensis Mill. ssp. hierrensis para El Hierro.
  • Lavandula. canariensis Mill. ssp. lancerottensis para Lanzarote.
  • Lavandula. canariensis Mill. ssp. palmensis para La Palma.
  • Lavandula. canariensis Mill. ssp. Tenerifeae para la isla de Tenerife.

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